Cada vez que tenemos oportunidad, hacemos remembranza de esos tiempos en que la vida era sencilla, épocas en que podíamos comunicarnos sin celular, o Internet. Los juegos eran con bolas de cristal, trompos, yoyos de coca cola y baleros (cocas). Jugábamos “mis aguinaldos” como el del beso robado, pajita en boca o hablar y no contestar. Era la inventiva humana al servicio de la verdadera lúdica.
El primer beso era antecedido de todo un ritual; “sobre vuelos” por la cuadra de la “sardina”, mandadas de saludes y terminaba uno en sitios impensables como la gradería de la cancha del colegio de las monjas o parado en Semana Santa, esperando la procesión en la esquina de la Caja Agraria , para ver el paso del Liceo Femenino y poner cara de idiota en un cruce de miradas que se repetía dos o tres esquinas después.
Ahora, los muchachos y las niñas conocen las entrañas y extrañas del cuerpo humano por Internet, antes de ver un desnudo no romántico por cierto, porque la idea es “parchar” o “rumbear” y eso nada tiene que ver con el amor. Recuerdo que vivimos la pubertad y adolescencia como mandan los cánones, el corazón quería salirse al conocer el primer pezón y la idea de tener sexo nos daba tembladera en las canillas por el encanto de lo desconocido.
Claro que nada de eso tiene que ver con el título de esta nota. Lo que pasa es que para los romanticones que aún recuerdan la simpleza de las fiestas de verdadera fraternidad, donde vienen a nuestras mentes esas imágenes imborrables del pasado; las fiestas que se avecinan en Tres Esquinas son ideales.
En primer lugar se llaman las fiestas del poncho y el sombrero. Esto a razón de que nadie se inhiba al ponerse el atuendo que tímidamente se usa en mayo o en Bandola. Se realizará nuevamente la “Doble al Manzanillo”, carreras de carritos de balineras, de encostalados y eventos a la vieja usanza. Tres Esquinas estará vestida de toldos gastronómicos y artesanales, serán tres días del 10 al 12 de octubre, para el reencuentro con los amigos y con el pasado.
Esta iniciativa es liderada por los comerciantes del sector y por la Junta de Acción Comunal. Tendrá ingredientes para atraer a los jóvenes como es la “biciteca” en donde cada grupo de ciclistas llevará su propia música, también el “enduro” se tomará con su ruido y adrenalina las lomas de Tres Esquinas. Esto lo están haciendo de manera que de sábado a lunes siempre haya actividad.
Bien por la comunidad de Tres Esquinas, un sitio que a futuro bien podría convertirse en la “zona rosa” de Sevilla por su ubicación con mirador y todo.
A nuestros amigos de las colonias, se les invita a participar con un ciclista disfrazado. A los sevillanos residentes, esta es una buena oportunidad para volver a la Sevilla de antes…. Antes de que se murieran los abuelos!